sábado, 10 de septiembre de 2011

Útil para tornear esferas (Ball turning)

Originalmente publicado en
http://foro.metalaficion.com/index.php/topic,3000.0.html

110129

CAP 01

Es por una cuestión estética pero me encantan los aditamentos mecánicos que utilizan los ingleses, los “ball handles” de difícil traducción. ¿Nosotros diríamos tuercas de apriete ornamentales? Es especial el tacto de estos artilugios cuando los giras para aplicar el freno a una herramienta, fijas el carro del torno o gradúas el avance de algún dispositivo. La suavidad de esas esferas pulidas en la mano es evocadora de perfección: la esfera es un sólido perfecto y extraño como el reflejo en su superficie: todo, se refleja todo hasta el infinito (¿y más allá?). Por consiguiente (como diría Isidoro) me dispuse a fabricar un útil para hacer un útil. “Bicheando y googleando” me fui haciendo una idea más o menos clara de cómo sería un dispositivo óptimo para hacer las “esferas bellas”. Conseguí algunas fotos frontales del ingenio que había elegido y sabiendo las medidas de algunos de los elementos con los que había sido fabricado conseguí escalar las medidas principales. El interior fue imaginado con algo de mente mecánica. El sistema seleccionado hacía girar la herramienta de corte en un plano vertical y estaba sostenido en un porta de cambio rápido. En la siguiente foto vemos el “artilugio”, que tiene apariencia de “escarabajo rojo picudo devorador de palmeras” o de innombrable instrumento de tortura con el que arrancar la confesión de cuanto defraudaste a HACIENDA en el último ejercicio.








No sé usar, todavía, un programa de CAD así que confío mis ideas y mis “inventos” al lápiz y al papel, y a mano alzada y con diversas perspectivas dibujo, acoto, y doy forma a lo que quiero confeccionar. Si eres capaz de dibujar una pieza en el papel o en tu mente (visión espacial), deberías ser capaz de hacerla, de darle forma con las herramientas. En la “afoto” siguiente están todas. No tengo imágenes del proceso de ejecución de cada una de ellas porque no pretendía enseñarlo, pero si puedo explicar el “cómo y el por qué” de cada una.







En la foto vemos el conjunto de piezas, unas 40. Entre ellas:

Centro: Un eje de 20mm Ø con una rosca M14x1 (la de EMCO) y una chaveta en el otro extremo. Le hice cuatro asientos para poder apretar la barra de manejo. Aunque tiene el “punto” no está torneado “entre” y dio lugar a un problema.

Centro y sup.izq: Un cuerpo de dos piezas deslizantes con colas de milano a 60º realizadas en la SB7” (http://foro.metalaficion.com/index.php/topic,2863.0.html. El punto que tiene alojado es para centrar el conjunto en el “porta” y se quita fácilmente.

El tornillo “sinfín” que acciona el conjunto anterior tiene una garganta central en la que encaja un pasador y dos “allen” M4 embutidos en los extremos para poder ser movido con su correspondiente llave.

Tiene unos tornillos de ajuste para eliminar holguras entre las colas de milano y un prisionero de metal moleteado para frenar el conjunto que se puede obviar pues no tiene mucha utilidad…pero queda “profesioná”.

Dcha.: El portaherramienta hecho de cilíndrico de 20 mm Ø, tiene un chaflán inclinado, mecanizado con la SB7”, para salvar esferas de diámetro mayor. El taladro, para alojar la herramienta de 6 mm Ø (acero cobalto), está a 5º inclinado (¡importante!). Un tornillo prisionero fija dicha herramienta.

Dcha. Encima de lo anterior: La placa de unión entre el eje y el cuerpo ajustable. Tiene una ranura para dicha unión y está sujeta con un allen avellanado M4. Por medio de la ranura el eje puede aplicar fuerza al cuerpo. Una vez ensamblada, fue refrentada en el torno haciendo uso de la luneta fija y de esa forma se obtuvo un “plano” perpendicular para asentar el cuerpo deslizante.







Tuerca y contratuerca cilíndricas con rosca M14x1. Se aprietan con barritas de 4 mm y permiten un buen ajuste sin holguras axiales (…pero ¡ay! las coaxiales…). Se ve la barra de manejo con una perforación de 4mm para poder ser apretada con una de las barritas anteriores. También se aprecia la arandela de separación entre cuerpo principal y cuerpo deslizante y el “cuadradillo” de 10x10x50 mm que se aloja en el porta de cambio rápido. He aprovechado uno de los taladros de sujeción de este elemento para perforar el cojinete de bronce y que sirva de punto de engrase para el eje. También se le puede hacer una “araña” para que el aceite se distribuya mejor.







El cuerpo principal es un prisma de acero, F1 creo, de 25x25x50 mm. Está mandrinado a 22 mm Ø y tiene colocado en sus extremos dos cojinetes de bronce autolubricados de 20mm Ø interior e introducidos con el apriete del contrapunto del torno. Sin aplicar mucha fuerza, simplemente con la temperatura remanente de haber mecanizado el prisma y el cojinete sacado del congelador. Si entra con ajuste a mano se le puede poner un poco de Loctite. En mi caso los cojinetes tenían Valona y fueron eliminadas por refrentado.







Deseoso de probar el deseado tacto de las frías y suaves esferas, hechas por mí, en mi mano, corrí raudo a montar el conjunto que quedó de esta guisa:







…Y entonces sucedió todo: Confié en que había fabricado muy bien las alas pero el “niño” se fue a dar una vuelta por el Sol…y me las “chafó”.

Indescriptible el primer producto hecho con el invento: rugoso, con canales como los de Marte y con deformidades propias de un mal rato onírico. Fracaso, fracaso y fracaso. ¡ditasea!

En la próxima entrega expondré el problema, el análisis del mismo y la solución (o eso creo) si así lo deseáis.

Las medidas las he dado de memoria pues estoy lejos de mi cuarto de los juguetes y no tengo ni el “ingenio” ni el calibre. Tengo a mano una “vara” de medir pero lo mismo no está contrastada…

Soy totalmente autodidacta y he “bebido” principalmente en el mundo inglés por eso de algunas palabras y términos no conozco la correspondencia en nuestra lengua…pero ya me corregiréis.

Abierto a todas las rectificaciones y a reconocer los errores que me demostréis.

Un saludo:

Dédalo


110130

CAP02

Quería haber creado un cierto suspense y así me daba tiempo a llegar a Sevilla donde tengo las otras fotos, pero lo mismo me he pasado y no he dado suficientes pistas mientras tanto.
Ahora ya tengo las fotos y continúo.
Los problemas detectados eran que la herramienta no cortaba bien, saltaba y me abría surcos al no arrancar material de forma uniforme, ¡y estaba cortando metal(cobre+zinc)! Intenté afilarla de nuevo dándole el ángulo que yo creía óptimo y tampoco conseguía nada.
Un poco (mucho) “cabreado” desmonté el útil, limpié el SAE30 que había utilizado y apareció el primer problema que ya había insinuado y que me da cierta vergüenza confesar: los cojinetes tenían 20 mm Ø interior pero… el eje no era de acero calibrado. Yo di por sentado que tenía la medida exacta y lo comprobé a la ligera con el pie de rey. Para colmo lo pulí con “scoth brite” y el resultado es el de la foto: le faltaban 0,065 mm en el Ø o 0,032 mm en el radio para alcanzar los 20 mm. Tenías razón Vider.







Lo introduje pasado por aceite y noté menos la holgura, pero cuando se le aplicó un esfuerzo axial y girando marchose todo a hacer puñetas de esas ridículas que llevan los señores del Poder Judicial, tan serios ellos. Para colmo si observáis la herramienta de corte original tiene cambiado el ángulo de ataque y arrancaba el material, no cortaba. Me resultaba difícil adivinar como se enfrentaba la herramienta al trabajo, para algo he sido, soy y seré aprendiz.
Por supuesto he solucionado ambos problemas y ahora va como una seda.
Solución mecánica:
Primero me enfrenté a la posibilidad de comprar una barra de acero calibrado, acero plata y solucionar el problema de la holgura. Pero me vi entrando en el establecimiento “XX de primera” y a los encargados dándose con el codo y señalándome con la mirada mientras se decían:
-¡Paco, ahí viene el gilipo… del acero plata. ¿no se cansa eh?.
-Es verdad Antonio. ¿por qué no pide la tuerca de media gas, o la 10/11 esa que se pierde siempre, como “tó” el mundo?¿Vistes ayer er Betis…?
...Y te marchas pensando en por qué no sienten el calor de las fauces del “nuevo mercado” en el cogote, pensando en esta Sevilla que tuvo una tradición secular en aeronáutica, pensando en si nos engañarán los “políticos inaguradores” (sí) y en realidad, aquí en Sevilla, sólo le ponemos las pegatinas al A400M y fabricamos primorosamente el picaporte de la puerta del WC del A380 y algún remache del timón de cola, y pensando en fin, dolorosamente, si tus hijos deberían abandonar Arquitectura e Ingeniería Industrial y hacer un master en “chiringuitos playeros” u otro en “optimización de las cañas para los espetos de sardinas malagueños”.
Abandonada sobre la marcha la idea del acero plata, recurrí a conservar mi eje “no-calibrado” y hacer un nuevo cojinete a medida en bronce. Para los que os encontréis cerca, aquí http://www.broncesval.com se puede comprar casi cualquier cantidad de bronce extrusionado, dural, metal, nylon, teflón, etc. En primer lugar torneé dos cilindros en bronce de 20 mm de longitud y un poco sobremedida en el Ø para introducir en el hueco dejado después de extraer el cojinete anterior. Después utilicé el plato de cuatro garras independientes, el más exacto de todos, para centrar el cuerpo prismático. Mi plato de 4G es un Pratt Burnered muy antiguo pero en perfecto estado comprado en eBay.co.uk. En la siguiente foto está el procedimiento de centrado.







Se centran las garras 2 a 2 hasta conseguir menos de 0,005 mm o nada. En la foto se puede ver el cojinete antiguo. Después se mandrina hasta hacer desaparecer el bronce y un poco más para tener una nueva circunferencia ajustada al nuevo centro. Lo suficiente para que entre con el procedimiento de empujar, sin gran esfuerzo, el nuevo bronce con el contrapunto (no me refiero, por supuesto, a la técnica musical barroca aunque lo mismo funciona). Después, utilizando una broca de centrar se marca un centro en el que empezar a taladrar con, en mi caso, brocas de 5, 7, 9, 10, 14.5 mm. El bronce es muy plástico y las brocas tienden a clavarse con el consiguiente peligro para el torno (como me pasó con el otro extremo). Cuando hay suficiente Ø para introducir una herramienta de mandrinado (boring tool) de mango lo suficientemente rígido para que no haga un orificio cónico se lleva a la medida del “falso eje calibrado”. En mi caso con 500 rpm y con pasadas muy finas de 0,02







Con la pieza en ese estado ya hice una perforación a través de una de las roscas de los tornillos que se ven para utilizarla como acceso para el aceite lubricante. De esa forma el taladro pasante es mandrinado al mismo tiempo y no quedan rebabas como habría pasado si lo hubiéramos hecho al final. Solo un leve tac, tac, tac… de la herramienta al pasar sobre él.
A continuación invertimos la pieza en el plato después de aflojar una garra par y otra impar consecutivas, con lo que el nuevo centrado es rápido. Y ahora es necesario no “meter la pata” como yo por culpa de las prisas. Pasé directamente de la broca de 5 mm a la de 10 mm. Aunque es nueva, está afilada y corta bien, se clavó y el CM2 del mandril Albretch comenzó a girar con el resultado de: alojamiento CM2 del contrapunto dañado y por supuesto el CM2/B16 del Albretch fastidiado también. Y no giró mucho: el tiempo que tardé en apretar la seta con una pierna. Bien, estoy esperando que la casa Myford me envíe £72 de husillo de contrapunto, bien “despachao”, más shipping costs.
He repasado un poco ambos elementos para poder seguir trabajando (mal), pero no puedo utilizar ninguno de los aditamentos con CM2 que tengo so pena de fastidiarlos.
Por cierto ¿alguien sabe donde puedo comprar una cuña extractora o algún utensilio para sacar el mandril Albretch del B16?
Una vez comprobado que el eje está alojado sin ningún tipo de holgura monté todo el sistema y pasé a afilar de nuevo la herramienta bajo el perfil que aconseja G. H. Thomas y cuya forma pondré en la siguiente entrega.
Aunque ya está probado el artilugio y comprobado que hace esferas suaves y que con sólo pulirlas un poco brillan, me queda por finalizar contaros el método de ajuste y ejecución por si alguien se anima. También incluiré fotos de esta última etapa y del mecanizado de algunas esferas para uso inmediato.
Hasta el próximo envío si queréis. Aviso que haré uso de “el que calla otorga”
Un saludo:
Dédalo

P.D. Con respecto al agrio comentario sobre la industria aeronáutica y el comercio de mi ciudad tengo que deciros que me duele Andalucía y por ende Sevilla. Los andaluces somos un pueblo trabajador e ingenioso. Habría que preguntar a catalanes y vascos si tienen muchas quejas de los que de aquí fueron a aportar su granito de arena a favor de esas comunidades. Pero ya en el XIX se decidió llevar los telares a Cataluña y los vascos sólo llegaron con el nuevo ferrocarril hasta Asturias. Nosotros nos quedamos aquí rodeados de “señoritos” y algodón, y parece que haya un mal hado colocándonos la guitarra, la siesta, los bares, “lo flamenco” y el “olé mi arma” como un insoslayable manto de pesado y frío plomo…

110203

CAP03

Bueno, he estado sin máquina compañera. Algún bit “malnacido” se le atragantó y me ha mantenido peleando en ese estúpido campo de batalla actual que es la mesa, el ordenador (creo que es la cosa más desordenada del mundo), y yo como ser inferior. Lo más inteligente del grupo anterior era la mesa: sus cuatro patas y su superficie horizontal: así ha permanecido desde que se inventó y todo va cambiando a su alrededor.
Bueno, volviendo a las esferas esas, aquí está una secuencia de trabajo una vez reparados los defectos de principiante.
Primero hay que preparar el material a mecanizar de donde vamos a sacar la esfera, así se podrán hacer todas sin variar el ajuste. Para hacer un “handler ball” se necesitan dos esferas, una pequeña y otra mayor. La mayor es solidaria con el “brazo”. Entre las dos y el brazo hay unas proporciones que ya expondré. Se elige una barra del material que vayamos a utilizar 1 mm Ø mayor que el de la esfera deseada. Se coloca en el plato y con la herramienta de tronzar se abre una garganta de ancho suficiente para que entre la cuchilla en su giro a la izquierda. A la derecha queda un trozo de longitud igual al Ø elegido.







Después se coloca el invento en un portaherramientas. Hay que centrarlo perfectamente en el eje de giro de la pieza horizontal y con el vertical o de giro del propio invento. El centrado complicado es el vertical. Se hace regulando la altura del porta. Para una primera aproximación utilizo el punto de “quita y pon” y un punto en la nariz del husillo como se puede ver en la foto:







Comprobamos en la siguiente secuencia que está centrado a izquierda, derecha, arriba y abajo y ya podemos empezar.







Si el centrado vertical falla podemos obtener un hermoso y brillante melón o una mandarina vertical, no sé si me explico. Si el que falla es el horizontal nos podemos quedar sin una parte de la esfera. Este último centrado se observa inmediatamente que comenzamos a tornear pues los dos flancos no son iguales en tamaño y podemos corregir sobre la marcha. Yo freno los carros. La rosca del husillo que mueve el cuerpo sobre las colas de milano es de 1mm de paso. La alimentación o aproximación de la herramienta la efectúo girando con una allen ¼ o 1/6 de vuelta, o sea 0,25 o 0,17 mm de avance. Más puede formar una rebaba delante de la cuchilla. Se puede comprobar cómo el afilado de la herramienta ha cambiado desde la primera versión.
Las fotos siguientes son de las primeras “bolas”. Funciona y funciona bien.












Yo la he terminado con lija de agua.







He realizado un video que voy a montar e incluir: Es más explicativo.
Después lo completaré todo con la finalización del “ball hadler” que he realizado para el Versatile Dividing Head.
Saludos y espero que os sea util:
Dédalo

110206

CAP04

Bueno, para finalizar, éste es el video con su sonido y todo. Espero que los asuntos domésticos no se “cuelen” como cuando los políticos, sin saberlo, tienen los “micros abiertos” y cuentan “off the record” las únicas e involuntarias verdades. Después de todo, si se oye algo de mi entorno, serán tonterías: Mis hijos hablándome de la herencia y de que en el asilo que me tienen reservado no me admiten con el Myford y mi mujer diciéndome no sé qué de colgar un cuadro y de un tal divorcio; y no entiendo que tiene que ver una cosa con otra…¡Es broma, claro está!
El video me ha salido un poco largo y a mí me tarda en cargar. Si sabéis cual es la resolución óptima y el formato ideal para hacer esto pues me lo comunicáis.








Cuando escribo esto el “invento” lleva 750 visitas y me sorprende gratamente. Intento que sea más gráfico que literal, literario, aunque no me olvido de esto último. Así me gustaría a mí. Pero como se aprende mucho de las fotos, de los “no comment”, de los “sin comentarios” intentaré siempre abundar en el elemento visual. Además incluiré, en próximos proyectos, el título también en inglés para ampliar el acceso.
También deciros que, aunque hay cosas mías, la parte principal la estoy sacando de los métodos de Geo. H. Thomas, de un libro titulado “Manual de taller” que aunque está agotado en Inglaterra yo lo conseguí en USA.
Aunque el objetivo eran las esferas y el útil, añado para qué estaban destinadas: El “ball handler”. Hacemos un soporte para poder sujetar la esfera en el plato del torno. Profundidad: un poco más del radio de la esfera, diámetro interior: el mismo de la esfera, un escalón o valona que apoya en las garras del plato, paredes de 2 mm. Se le fresa una ranura ancha y se le hacen dos cortes con la sierra en el sitio donde se ve, de esa forma al apretar las garras aprisionamos la esfera y la inmovilizamos para mecanizarla. Al hacer esta pieza de latón impedimos que la esfera pulimentada se arañe. El ancho de la ranura es lo suficiente para que entre el brazo.







Refrentamos y perforamos la esfera pequeña. Colocamos el soporte mayor e introducimos la esfera grande. Esta está unida a otra por el brazo. Son dos unidades. Se cilindra el brazo al diámetro mayor y se corta a la mitad. He utilizado en el contrapunto un “punto hembra” para poder aplicarlo a la esfera. En el siguiente paso ya utilizo un punto pequeño.







Rebajamos la parte que debe entrar en la pequeña y colocamos el carro superior a 2º para tornear el brazo cónico. Una vez terminado introducimos la bola pequeña a presión con algo de Loctite. Giramos el conjunto para que el brazo entre en la ranura y lo inclinamos 12º. A continuación refrentamos, marcamos y taladramos para, o bien roscar o poner un tornillo prisionero lateral que sujete el eje que va a mover el “ball handler”







Este es el producto final. Se podría retocar las uniones de las esferas con una herramienta de mano…pero lo doy por bueno.







…y aquí irá en su momento apretando el husillo del Versatile Dividing Head.







Este será otro proyecto que posiblemente incluya en otro hilo y que he comenzado hace poco tiempo. Para realizarlo me hacía falta el objeto de este largo hilo y otros útiles que quizá también incluya.
Espero que os haya servido para algo y, además, no haber sido un “pesao” de prosa y retórica plomiza. Para futuros proyectos os aconsejo que veáis sólo las imágenes.
Gracias por la atención prestada.
Dédalo

Cambiando un eje de volante. (Replacing Balance Staff)

CAP01




Bueno, esto quedó parado un 25/Abril/2011 en:
http://www.fororelojero.com/viewtopic.php?f=8&t=18952&hilit=as1130
Después campitri me envió el movimiento y como he encontrado un hueco y ánimo me he puesto “manos a la obra”. También he abierto un nuevo hilo para esta parte de la reparación de forma que campitri pueda continuar con su restauración en el suyo.

Creo que he leído todo lo que había en el Foro sobre sustitución de ejes de volantes y pienso que puedo aportar algo más sobre este tipo de reparación. No intento enmendar la plana a nadie, sólo intentaré ser didáctico, mostrar técnicas, herramientas y de paso entretener al personal. Como sé que en el Foro hay buenos artesanos aquí en esta punta de Europa y al otro lado del océano, espero y deseo ser corregido cada vez que sea necesario.



El “paciente” es este bonito movimiento de líneas rectas, propiedad de campitri…











…del que vamos a extraer en primer lugar el puente con el volante. Para poder sacar el conjunto es necesario que el puente esté liberado, no sólo haber quitado el tornillo que lo fija sino que los dos pernos que lo centran deben haber salido de sus alojamientos. Fijaos, los nuevos, que en la parte trasera de los puentes de los movimientos hay una pequeña hendidura donde hacer palanca después de haber quitado el tornillo. En el caso de éste, la hendidura está en la pletina inferior…












…todo lo anterior es bastante crítico. Es el momento en que más fácilmente se puede deformar la espiral. Coloco sobre la mesa las piezas extraídas, hacia arriba, y procedo a quitar el volante de los dos puntos del puente a los que está unido aún por la espiral: La bota que pertenece a la raqueta del regulador y el pitón que sujeta el extremo de la espiral…











…ahora hay que liberar la espiral del eje del volante. Este muelle esta unido a un anillo-virola, partido para hacer presión sobre el eje, por medio de un pasador: una locura si hubiera que montar una espiral sobre su virola. Lo, digamos académico, sería introducir un útil en la ranura de forma que la abra un poco y girando, y tirando al mismo tiempo, sacarla del eje. Se puede hacer este útil de un trozo de muelle real pequeño. Yo muestro, con un destornillador, como se podría llevar a cabo. Tarea peligrosa pues si el útil o destornillador es más ancho que el largo de la ranura, podemos doblar la espiral en un punto donde sería muy difícil volver a enderezarla.

Como la virola tiene los bordes un poco achaflanados, yo prefiero introducir un destornillador afilado bajo la espiral hasta alcanzar la virola y una vez allí girar el destornillador un poco haciendo una leve palanca, girar el volante buscando otro punto para hacer palanca y así sale rápidamente. Hay que encontrar una posición para los dedos (dátiles) involucrados de forma que si la herramienta resbala nunca avance descontrolada…













…una vez extraída la espiral extraemos el platillo, en este caso doble: impulsor y de seguridad. Lo he llevado a cabo en dos pasos: primero con la potencia Platax de Bergeon (2677) que me separa un poco el platillo de la parte levemente cónica del eje…













…y después con este pequeño útil. La verdad es que existen multitud de herramientas para hacer esta tarea. Al final tenemos desmontado todo el conjunto…













… y hasta aquí por ahora.

Saludos

Dédalo



P.D.- Me atrevería aconsejar ver este diccionario de palabras técnicas publicado por mí en otro Foro.

http://foro.metalaficion.com/index.php/topic,3259.msg39398.html#msg39398





CAP02


Ahora que tenemos el volante liberado de la espiral y el platillo, vamos a sacar el eje de su alojamiento. Pero antes vamos a hacer algunas consideraciones que me parecen importantes.

Para entender lo que voy a hacer es necesario conocer como está sujeto el volante al eje. En la siguiente ilustración podemos ver, grosso modo, las diferentes partes de un eje de volante. El pivote está formado por una parte cilíndrica y una parte cónica-curvada. A continuación viene un cono hacia dentro para evitar que el aceite alojado entre el rubí y el contra-rubí resbale hacia abajo. El abajo-arriba dependerá de la posición del reloj; tal como muestra el eje la ilustración el movimiento estaría esfera abajo. La siguiente sección es donde entraría la espiral sujeta a su virola; podemos observar que tiene un ligero chaflán para facilitar su inserción. A continuación el asiento del volante con su respaldo. En la figura de la izquierda, que es una sección transversal del eje, y nombrada como remache hay una zona socavada alrededor del mismo que se ribetea y aplasta con dos punzones: uno de punta redonda y otro de punta plana como veremos después. Y como final hay una zona levemente cónica donde se alojará el platillo. El eje de la ilustración termina también con el sistema de contención del aceite pero no suele ser así.













Con las siguientes ilustraciones podemos ver el proceso de remachado con el punzón de punta redonda y plana…













…en la imagen anterior y a la derecha se está aplastando el ribete con el punzón plano y está el platillo colocado: no se debe hacer así, es la imagen que tenía a mano. El volante debe estar apoyado en la tabla de la potencia por su respaldo.

Bueno, se entiende que como hemos remachado el volante al eje si ahora intentáramos extraerlo empujándolo por arriba, la parte remachada podría dañarlo ya que la aleación de la que está fabricado es más “blanda” que el eje de acero templado. Este volante podría presentar después problemas para centrarlo ya que el orificio sería posiblemente mayor que el asiento del nuevo eje. Creo que la mayoría de los artesanos relojeros lo hacen así, pero yo expongo la manera que creo correcta y es de “manual”: hay que cortar, o bien el ribete o el soporte del volante. Hay que hacerlo en el torno como podemos ver en la siguiente imagen…













Hay muchos relojes americanos sobre todo de bolsillo, donde los ejes de volante no van remachados y se sacan haciendo presión sobre un extremo. Este utensilio se usa para eso…













…y procede de una caja Inverto K&D Nº18 que compré por consejo de [B][i]Loosetime[/i][/B] y [B][i]okabum[/i][/B]: gracias a los dos. He aquí la caja:













Yo lo utilizaré para sacar el eje una vez liberado de la traba. El útil es muy bueno, quizá un poco complicado para colocarlo, y fija todo sin posibilidad de movimiento. Se hace de la siguiente forma: colocamos el conjunto en un orificio por donde pase bien el asiento del volante. Éste queda apoyado por sus brazos en la tabla de la potencia. Introducimos el punzón por arriba, colocamos el cuerpo moleteado y cuando el punzón apoye en la punta del volante, este ha quedado centrado. Entonces giramos la parte superior moleteada como si la aflojáramos con lo cual sube hacia arriba hasta entrar en contacto con el brazo curvado de la potencia, giramos la palanquita (tommy bar) hacia nosotros y el conjunto queda completamente fijado e inmovilizado…












…un leve tap con el martillito de latón y el eje roto sale por debajo (es un decir porque me costó la misma vida que saliera del agujero, creí que lo había perdido)…









…se busca en la caja un eje AS1130 y se colocan uno al lado del otro para comprobar que son iguales. Podemos ver que deben ser de distintos fabricantes. El cuerpo del eje donde va la virola es .02 mm más delgado. Un leve toque a la virola para cerrarla con unas pinzas de corte y solucionado, aunque hay una herramienta especial para cerrar la virola…






















…colocamos ahora el eje seleccionado en un orificio de la tabla en el que entre sin ningún aprieto. Esto es importante pues como ya he dicho anteriormente, la parte del eje que va a entrar en el orificio es la que recibirá después el platillo, por lo tanto es cónica: podría quedar encajada en el orificio al golpear con el martillito y sería un problema desencajarlo, además de los posibles daños a la herramienta. Colocamos a continuación el volante encima teniendo en cuenta la posición del mismo: los brazos deben estar en la parte baja del aro…















…con un punzón de punta redondeada y con un orificio elegido bajo la misma norma anterior, lo introducimos y dando unos golpecitos y girando el volante para repartir la acción, conseguimos abrir un poco el ribete…















…y por último repetimos el proceso con un punzón de punta plana con el que aplanamos el remache…















…y aquí tenemos las piezas, una vez limpias, dispuestas para ser montadas e incorporadas al movimiento. La espiral se ve un poco tocada pero ya he comprobado que está en el mismo plano, o sea se ha doblado una espira sobre si misma y no ha sufrido torsión. Después la enderezaremos.
















Y hasta aquí. En la próxima entrega compensaremos el volante y haremos el montaje definitivo.

Espero no haberos aburrido más de lo necesario.

Saludos

Dédalo




 110627


CAP03


Esta última parte la cerraré con una “peliculita” como resumen del proceso. Antes describiré en que va a consistir el trabajo.

Ya tenemos el eje “clavado” en el volante y ahora comprobamos que el plano del mismo es perpendicular al eje (truing). Lo hacemos con esa especie de “alicates”, que sujeta al eje por la parte cónica del pivote. Tiene un tornillo de ajuste que permite separar o contraer los brazos lo suficiente para que gire libremente. Un índice nos permite ver la desviación, si existe. En este caso y como veremos después no hay la más mínima desviación y eso es debido a la herramienta aplicada. Si lo hubiésemos hecho con punzones y banquillo quizá habría quedado alguna desviación que corregir. Ésta se hace “forzando” levemente con el dedo índice el volante hasta ajustarlo a un giro sin balanceos.















Una vez comprobado o corregido el plano de giro (truing) vamos a comprobar que el conjunto pesa lo mismo en cualquier punto de su periferia (poising). Para ello primero tenemos que colocar el platillo en su sitio, que debe ser el mismo que ocupaba antes de desmontarlo (señalar su posición antes de desmontar). Parecería que el platillo con su “mordida” en el de seguridad y su elipse (pin Roller) en el de impulso no dan la forma idónea para equilibrar, pero si valoramos el peso del material que falta en la “mordida” yo creo que queda compensado con el peso de la elipse más la distancia a la que está situada: o sea que aunque la elipse pesará menos, está compensada por estar más alejada del eje. No sé si me explico. Si vuestra conclusión es: ¡la gallina!: entonces no lo he conseguido.

Hay que colocar de nuevo el volante con su eje en la “mesa” para reponer el platillo. No sé si os habéis fijado en que los brazos del volante no arrancan del centro del aro sino del borde del mismo, por lo tanto si lo colocamos en la mesa con la parte del aro hacia arriba quedará un vano debajo de los brazos: cualquier fuerza ejercida perpendicularmente al plano del volante doblará los brazos. Por lo tanto como ahora vamos a trabajar por el lado contrario al del remache nos encontraríamos en esa circunstancia. Para salvar esta situación utilizamos un tas que centraremos y que elevará el volante y lo dejará apoyado sobre sus brazos y no sobre el aro. Presentamos el platillo en su posición, lo apretamos un poquito con un punzón de punta plana, lo volvemos a girar, si es necesario, para que alcance la posición definitiva y dar el último apriete hasta que llegue al fondo y tope con el respaldo del eje. No se utiliza el martillito, se hace a mano y suavemente.















Ha llegado el momento de comprobar si el volante pesa igual por todo su perímetro. Lo vamos a hacer con esta bonita herramienta. Como podéis ver consta de dos filos de rubí perfectos, uno de ellos se puede desplazar por medio de un tornillo. Un nivel de burbuja que se puede quitar para contrastarlo. Y dos patitas con regulación para colocar el sistema a nivel.















Colocamos el conjunto del volante sobre las cuchillas de rubí, apoyado por la parte cilíndrica del pivote. Esto es importante y lo muestro en la siguiente figura:















Y ahora se hace girar levemente el volante impulsándolo con algo suave. Yo he utilizado un trocito de papel de seda. El volante gira y tenderá a pararse dejando hacia abajo la parte que más pese. Marco con un rotulador la parte contraria y con una piedra Arkansas quito un poco del tornillo opuesto. Realmente esto se hace o bien añadiendo unas arandelitas calibradas al tornillo situado en la parte de menos peso o quitándole peso al “más pesado” con unas fresitas especiales (que no tengo, ¡me cachis en la mar!). Como ya he dicho antes, se verá más claramente en el “video”.

Una vez contrapesado el volante nos queda colocar de nuevo la espiral. Antes he corregido la espira que estaba mal. Lo hago con esta lupa binocular de características excepcionales: muy luminosa. La marca es Kern. Aunque las espirales se pueden reparar con paciencia, Perogrullo decía que lo mejor es no estropearlas.















Una vez presentada sobre el eje, y ahora no hace falta tas, se introduce a fondo con un punzón y a mano.

Consejo: La elipse del platillo debe estar en línea con el centro del volante y el centro del áncora para evitar problemas de isocronismo. Si el áncora esta montada en su lugar y aunque sea con muy poca tensión en la cuerda obligará al platillo a estar desplazado hacia un lado o hacia otro y no quedará en reposo en el centro. Yo presento el puente del volante sin él y marco el punto en línea con el centro del áncora con un rotulador, después coloco el puente “panza arriba”, pongo la espiral y juego con la virola para que quede en su posición. Eso para puentes que carezcan de esa regulación.














Y la última parte en la que sustituyo la espiga que mantiene a la espiral, casi, contra la bota. Primero he retirado el remachito de la anterior espiga y lo ilustro porque vuelvo a utilizar la K&D, esta vez usando un punzón como tas. Después y sin que sirva de precedente, porque no encontraba una espiga con suficiente material para remachar, he pegado el manguito de la espiga con una gotita de Araldit (¡lo siento Loosetime!) que casi desafío a que se intente ver.














Y creo que es todo. Coged el paquete de palomitas que hay “peli”. Un poco desbarrasado el guión, sin ritmo, pero es que el mundo de la imagen no es lo mío.

Aquí se pueden ver parte de los procesos de los que he hablado pero no he incluido imágenes.










Y sin más se despide de Vds. s.s.s.q.e.s.m:

Dédalo


miércoles, 8 de junio de 2011

EL RELOJ DEL GAUCHO

Publicado en el Foro Metal Afición (http://foro.metalaficion.com/index.php/topic,3259.0.html) el 24/02/11

CAP 01

No acepto trabajos extraños. Extraños en cuanto que no los haya elegido yo. Y si alguna vez lo hago es con la condición de no ser presionado, y de no tener fecha de finalización concreta. A veces el reto que supone o la exposición por parte de quien me lo pide me predispone a su favor. En fin, como todos supongo. Además no soy relojero, es un arte cuyo estudio en profundidad tengo reservado para cuando el júbilo me invada, si la presbicia, la alopecia y otros pequeños impedimentos de la vejez me lo permiten.
Bueno este es el sujeto de este “hilo”:



















Y aquí comienza el objeto:
Este reloj me llegó desahuciado. Su dueño, un compañero de trabajo, lo había llevado a todos los relojeros que pudo, incluso fuera de España. Yo acepté el encargo. No quiero decir con eso que yo sea único sino que no voy a estimar las horas invertidas. Cobraré un precio simbólico y serán muchas horas. He avisado a mi compañero de que no es un Omega SpeedMaster, ni un Rolex, ni ahora ni cuando nuevo. Nuevo podía terminar el día con +/- 5’. Adelantar cuando tenga poca cuerda y atrasar recién dada. Mi compañero sólo quiere volver a verlo “latir”. Me relata que perteneció a su abuelo que era gaucho allá en la Argentina. Yo me imagino al abuelo cabalgando por la Pampa, mientras rebolea las boleadoras… Y debió tener algún tipo de accidente con el arma: o bien golpeó el reloj con el artilugio mientras lo blandía o bien se golpeó él en salva sea la parte y arrojó el reloj, el mate y la bombilla  contra el primer guanaco que pasaba. Después volvió a la estancia y sentado a la puerta del galpón meditaría sobre su suerte. No pudo ahogar las penas con el alcohol porque no tenía ningún boliche cerca.
Describiré la situación: Reloj de bolsillo tipo Roskopf, caja de acero, esfera con los daños propios de algún relojero poco escrupuloso pues tiene la cerámica saltada justo entre las 12 y la 1, donde están las patas que la sujeta al movimiento. No funciona por supuesto y al moverlo suena algo suelto en su interior: suficiente para asustar a cualquiera. Abierto y en una primera observación veo que el eje del volante está bien, no tiene pivotes rotos, aunque el propio volante esta inclinado con respecto a su eje. El áncora está bien. La rueda de escape está fané y descangayada; se mueve y da la impresión de tener un pivote roto: si se salva al menos uno, el trabajo será la mitad. No hay más remedio que desmontar para apreciar.

















 
 


Las ruedas están bien, no tienen ningún diente roto. Aunque en la imagen el muelle real parece estar partido no es así. Estos relojes incorporaban un sistema para evitar sobrepasar la tensión dada y resbalar en la sujeción al barrilete. Por lo tanto está bien y no ha perdido tensión; eso significa que podrá tener más de un día de cuerda. Algún piñon del sistema de remontuar (francés=remontoir) está algo gastado. El áncora ha sido reparada alguna vez pues una espiga es más larga que la otra.
Los relojes tipo Roskopf tienen una sub-platina para el volante, áncora y escape que están soportados por puentes independientes. Esta platina es la 1ª por la izquierda de la fila central. En el cuerno inferior de la media luna de la sub-platina, podemos ver una ranura alargada que termina en un orificio arriba. Un tornillo permite separar esta ranura y con ello variar el ataque de la rueda de escape sobre las espigas del áncora. Este tornillo es el causante, al aflojarlo posiblemente,  de que se haya reparado dicha áncora. ¡Recordad esto si cae un Roskopf en vuestras manos! Va anclada sobre la platina principal, 1ª izda. Fila arriba, sobre un perno y cogida por un tornillo a la misma. Este tornillo, de acero templado y por lo tanto frágil, se ha roto













posiblemente por un golpe (¿las boleadoras?) liberando a la subplatina y rompiendo los dos pivotes de la rueda de escape que habrá golpeado contra la rueda de segundos o con la otra platina. ¡Qué descalabro! He aquí la rueda despivotada:










Aunque hay técnicas para perforar lo que queda de eje e introducir un pivote nuevo, -yo tengo una herramienta para ese menester pero no tengo brocas-, es una tarea bastante ardua. También se ha roto un rubí, un cojinete y no tengo la potencia Leitz ni fornituras. Así que me decido por una solución: quitar los dos rubíes, el del puente y el de la platina, y poner unos “buchones” (tapón, bouchon, bush, bushing) cojinetes de metal. Después volver a hacer los pivotes en la rueda de escape. Como la longitud del eje está acortada por la pérdida de los pivotes originales, los buchones me permitirán regular la nueva cota de esta rueda. Teniendo en cuenta que las alas de su piñón tienen que quedar a la altura necesaria para ser atacadas por la rueda de segundos y, sobre todo, que sus dientes y caras de impulsión queden a la altura de las espigas del áncora.
Aquí tenéis una bonita animación del funcionamiento del volante, áncora y escape de este reloj y corazón del mismo.
Merece la pena la web completa. El sitio es pulcro y bien cuidado, como tienen que ser los relojeros (watchmakers) de verdad, entre los que no me encuentro.
Traduzco el epígrafe que está en la cabecera de la animación para los que no saben inglés como yo:
“Guenther Glaser dice en la Horological Encyclopedia que el escape de espigas (pin pallet escapement) fue inventado por Perron en 1798 y usado de una manera profusa en relojes de bolsillo por E. G. Roskopf desde 1813 a 1889. ¿Pero quien es Perron? No podría decirlo porque ni yo mismo lo sé. Pero lo que sí sé es que este tipo de escape mostrado aquí es muy usado en los despertadores.”( Volker Vyskocil)
Y esta es la URL de la animación:


Bonito ¿verdad?.

Bueno estas son las herramientas involucradas:
Un torno Lorch Schmidt de 8 mm con pinzas y algunos accesorios, muchos pero siempre falta el más necesario.
Una punzonadora o remachadora con punzones y tases.
Juego de destornilladores.
Compás de centrado o compás de ochos.
Escariadores
Buril vídia o acero. Yo uso siempre que puedo el de vídia.
Limas para pivotes y bruñidores.
Piedra “Arkansas” o piedra “cándida”. Me gusta la de perfil triangular.














Pinzas de diferentes tipos. Hay muchísimas y cada una tiene su nombre, normalmente con raíces del francés.














E instrumentos de medida. Estos pequeños “pies de rey” del siglo XIX los utilizo para mediciones del espacio entre rubíes o contrapivotes. Aunque no tienen escalas graduadas, por comparación se obtienen las medidas necesarias.












Bueno lo primero es desmontar la rueda de escape, desenclavarla. Yo no creía que fuera posible pero se hace. Tomamos la remachadora, aflojamos el freno de la mesa circular y elegimos el mínimo orificio por el que penetre el piñón de la rueda, sin forzar. A continuación sacamos la rueda y con el punzón de centrar centramos el orificio elegido, después frenamos la mesa. De esta forma el pasaje del punzón en el brazo de la remachadora, el propio punzón por lo tanto y el eje de la rueda están en línea. Colocamos la rueda sobre la mesa circular, el piñón entra por el orificio y el escape queda apoyado sobre la parte circular. Elegimos de la caja un punzón de punta plana, lo introducimos por la parte superior hasta que apoye sobre la “punta” rota del eje. Unos golpecitos, con mucho tacto, con el martillito… y el eje cae dejando la rueda sobre la mesa.











La aplicación de la fuerza precisa y necesaria es muy importante en todas las operaciones de relojería. El libro de justicia de Rusito (http://foro.metalaficion.com/index.php/topic,2866.0.html)no creo que sirviera.
Podemos apreciar en la última foto que la parte del eje que recibe la rueda es cónica.
Y hasta aquí este primer capitulo. Hay más. Si queréis claro está.
Saludos:
Dédalo




CAP 03

He notado algunos cambios en el transcurso del hilo pero no sé a ciencia cierta que ha pasado.

Decíamos ayer… que un accidente me había despojado de la cámara de video y otro del portátil con mis cosas: No mandé yo mis barcos a…Por lo  tanto he repetido, de forma simulada, los pasos para que os hagáis una idea.












Tenemos hecho el pivote del extremo del eje correspondiente al piñón y ahora repetimos el proceso para el otro extremo. Este hay que sujetarlo por el propio piñón en la pinza y debemos apretar suavemente. El eje sobresale demasiado y no podremos aplicar la herramienta de corte sin correr el riesgo de romperlo o doblarlo. Utilizamos un soporte en el contrapunto, una “linterna” creo, para apoyar y dejar mecanizable sólo la punta del eje.











Después aplicamos la misma técnica usada en el otro extremo para rebajar, pulir y bruñir, comprobando el diámetro del pivote directamente en en el buchón.











También podemos hacer medidas de los pivotes, para que queden iguales.











Una vez realizados los pivotes hay que volver a ensamblar o “clavar” nuestra rueda de escape de la forma indicada anteriormente para desenclavarla. Buscamos un orificio en la mesa donde entre parte del eje y quede apoyado por el resalte del piñón, centramos el orificio y volvemos a colocar el eje e introducimos la rueda de escape.











Este es el momento de las equivocaciones pues si colocamos la rueda al revés, las espigas del áncora no encontraran las caras de impulso de los dientes de la rueda. Una pequeña marca al desmontar o estudiar la rueda y su funcionamiento es la solución para encontrar la posición correcta.













Ahora para clavar de nuevo la rueda necesitamos batir un poco el metal que está circundando al eje. Tomamos un punzón un poco redondeado en la punta y con un orificio por el que entre sin holgura y no prieto el eje. Ya vemos que la punta del punzón elegido va a entrar en contacto, de forma progresiva, con el metal de la rueda en el lugar apropiado.











Unos golpecitos, cuestión de tacto, con ese precioso martillito y el metal se “expande” apretándose de nuevo contra el eje.












Y este es el resultado final de nuestro trabajo hasta ahora:














Desde aquí os animo a que le “metáis mano” a estas pequeñas máquinas. El taller ocupa poco espacio. Mi mujer dice    que no y tiene razón como siempre. Yo lo tengo ubicado en un buró (francés=bureau=oficina) como podéis ver, y una vez que se cierra la persiana desaparece el lugar de trabajo…pero podéis constatar que yo voy añadiendo cajas importantísimas alrededor… y al final: la riña.











El trabajo no es sucio o no debe serlo. Produce un gran sosiego. Hasta los entes animados de “sangre azul” lo utilizaron como “hobby”. Sin ir más lejos: Luís XVI de Francia; aunque éste tuvo un pequeño percance mientras lo afeitaban y le hicieron un cortecito en el cuello con una cuchilla un poco grande: La puerta-sin-batiente que cita Carpentier (El siglo de las luces).
Hasta la próxima entrega. Os adelanto que el muchacho, al final,  se casa con la muchacha porque los padres dan su consentimiento; los Capuletos se rinden y Romeo entra de ATS en un lazareto-franquicia.
Un saludo:
Dédalo




CAP 04

Ahora nos enfrentamos al siguiente paso: adecuar la platina y el puente de escape para recibir la rueda. Una observación del puente nos muestra el rubí roto. No es este rubí como los de la foto de loosetime mostrados anteriormente. El borde o pestaña que se ve rodeándolo es el ribete que ha dejado la prensa que lo colocó. Se puede apreciar la fisura.
Rebusco entre las cosas y fornituras que tengo y en el tubito de la foto hallo dos buchones apropiados.














Se extrae el rubí que hay que sustituir con la punzonadora rompiéndolo, y dejamos el orificio que hay que agrandar. En el caso del puente lo hago con un escariador de cuatro caras, como algunos próceres de la patria. Es una herramienta con forma de obelisco egipcio, de aristas muy afiladas con la que se puede abrir un taladro ligeramente cónico, lo cual nos vendrá bien para embutir el buchón. Creo que en las primeras fotos enseñé algunos escariadores sobre su funda roja. Es una operación delicada pues es fácil “pasarse”. En las siguientes fotos podemos ver el antes y el después:














Habría sido mejor utilizar el plato de centrar y refrentar en el torno para mandrilar el orificio, pero al ser la pieza tan pequeña me resultaba difícil. Esta técnica la he empleado en la sub-platina.
De igual manera que con el puente extraemos el rubí con la punzonadora.














Y ahora empleamos el cabezal de centrar. El trabajo verdadero estaba en la cinta averiada así que lo siguiente es “falso”, es una simulación. Creo que lo interesante es ver la parte del torno involucrada. Es un aditamento muy bonito que permite sujetar con esas garras-pinzas piezas de relojes de muy diferentes formas. En el caso que nos ocupa el útil centrador se aplica desde atrás. El orificio del buchón queda colocado y se puede aplicar la herramienta de corte.














Introducimos ahora el buchón en su alojamiento de nuevo por medio de la punzonadora. Hay que tener en cuenta la altura a la que debe quedar la rueda de escape para que sea atacada por la rueda de segundos en su piñón y ella, a su vez, pueda impulsar al áncora en las espigas. En la primera foto vemos claramente el tornillo regulador del ataque áncora-escape y la ranura que permite mover esta parte. En la última foto puede verse la diferencia de alturas entre los dos alojamientos: el que tiene aun el rubí (áncora) y el reparado (buchón). Al ser esta una sub-platina que va situada encima de la platina principal se observa cómo, en la factoría, se han socavado los antiguos alojamientos de rubíes para compensar la altura de los ejes y no tener que hacerlos demasiado cortos.

























Y esta es la prueba de que todo marcha bien por ahora. No tengáis en cuenta las rebabas que existen alrededor de los nuevos buchones: simplemente he hecho las fotos antes de la limpieza y repaso final.













Esto marcha y ya podemos ver la rueda de nuevo dispuesta a girar. Está “presentada” únicamente para ver que gira bien y paralela a la platina.













Desmontamos de nuevo y buscamos en la “caja de sastre” un tornillo que sustituya al que sujetaba la sub-platina y que al romperse dio lugar al estropicio. Una vez encontrado se comprueba que rosca bien y se corta para que no sobresalga por debajo y dificulte la colocación de la esfera. Después, la cabeza,  se pulirá con el útil que ya conocéis porque lo he visto en algún hilo.














Y para finalizar esta parte montamos todo provisionalmente para comprobar que la rueda de escape impulsa al áncora y esta consigue mover al volante.
Entendidos: Sí, ya sé que la espiral está al revés…por ahora. No creo que influya en el tiempo como 4ª dimensión y volvamos hacia atrás, hacia la joven indeterminación.












Y aquí termina este capitulito. ¡Tranquilos todos, sólo quedan 1324’16!, pero como no le pagaba a los amanuenses, se me han despedido y he tenido que reducirlo todo. Quizá la próxima sea la última entrega para alegría vuestra.
Saludos:
Dédalo

…y CAP 05

Ya dije hace unos años, en el capítulo 01, que en la primera observación del reloj comprobé que el volante estaba alabeado. Esto quiere decir que el plano de giro no estaba perfectamente perpendicular al eje. Para solucionarlo montamos el conjunto volante/eje en un compás centrador como vemos en la foto. Es un útil que permite sujetar el conjunto del volante por los pivotes, sin hacer presión, para que gire libremente. De eso se encarga el tornillo con contratuerca. Después podemos desplazar un índice para que actúe como referencia del descentramiento. Cuando vemos en qué sentido esta descentrado forzamos, como siempre con mucho tacto, con el dedo índice al volante en el sentido contrario dando pequeños tirones para conseguir que el lugar donde se ha “clavado” el volante ceda un poco. En este caso un brazo del volante estaba un poco doblado y he tenido que desmontar la espiral (hairspring) para centrar el volante en la mesa de la punzonadora. La espiral entra a presión en el eje por medio de la virola. Esta es el anillo de metal que está en el centro de la espiral con una ranura radial para que pueda abrirse. La espiral va sujeta, ¡locura total!, a la virola en un taladro pasante paralelo a la misma y por medio de un pasador. La espiral es el elemento regulador del tiempo, el más delicado de todo el reloj y el que más problemas nos da a los principiantes. He desgraciado “algunos” movimientos por falta de tacto. Aunque yo creo que no es por falta de tacto sino de “oficio”. Una vez que “aprendes” cómo sujetar para manipular el conjunto volante-puente, que van unidos como veremos después, desaparecen gran parte de los problemas. Bueno Tor he caído en el insulto preferido de Haddok: el anacoluto, y me he perdido en el discurso…A ver ¿Por donde íbamos? De una forma u otra hemos centrado el volante y le restituimos la espiral, tratando que en estado de reposo la parte de impulso del conjunto volante “apunte” al eje del áncora y de esa forma conseguir iguales batidos a ambos lados.


Aquí se ha terminado la 1ª parte de la reparación. A continuación, para comprobar que todo está bien, monto de nuevo el movimiento completo sin el volante, aceito los ejes provisionalmente y compruebo que el tren funciona hasta el áncora. Dando dos vueltas de ”cuerda” a la corona, se comprueba que nuestra rueda de escape recuperada manda fuerza al áncora; para ello, con un destornillador finito la empujamos levemente y comprobamos que en un lugar del arco recorrido salta sola hasta parar contra la espiga de detención. La rueda de escape ha hecho resbalar la espiga del áncora sobre la cara de impulso y la otra espiga ha caído en la cara de detención. Lo hacemos a la inversa y todo sigue bien. Si lo hacemos 15 veces habremos comprobado todos los dientes de la rueda de escape. Y llega el momento de colocar el “corazón”. Tarea delicada en la que me extenderé (¡horror más!) en el montaje definitivo. Sólo decir que un aviso de que todo está muy bien, es la “voluntad” de latir que tiene el volante y que le hace, a veces, comenzar a batir antes de estar totalmente colocado como podremos ver en el video final.
Bueno a continuación yo, y desconozco lo que hacen los profesionales, desmonto absolutamente todo y lo preparo para una limpieza. En una benzinera coloco todo aquello que pueda tener restos de grasa o aceite. La benzinera se llenaba naturalmente con benzina pero esta ya no se encuentra. Antiguamente he visto utilizar gasolina pero no se lo aconsejo a nadie pues ahora lleva aditivos para estropear los motores y que haya que comprar un coche nuevo y de esa forma mantener esta “máquina” absurda. La gasolina ahora es corrosiva. Se utiliza Heptano. Hemos colocado todas las piezas dentro del heptano menos el muelle real y la espiral que se tratan por separado. La espiral se sumerge en tricloroetileno y el muelle real se limpia con un trapito que no deje hilachas. También utilizo una “formula magistral” a base de ácido oleico, amoniaco, acetona y algo más que no recuerdo. La he probado pero os aseguro que no “coloca” casi nada, sin embargo deja las piezas bastante bien: algo es algo.


Una vez secas las piezas comenzamos el montaje.


El montaje se hace sobre un soporte especial para evitar tocar mucho con los dedos. Lo siguiente sería una secuencia casi lógica del proceso.



La espiral tiene un capítulo aparte. En la siguiente foto podemos ver la espiral presentada. Ha pasado por el orificio del pitón y a la derecha está el perno cónico con el que se aprieta. La longitud del resorte da el período de oscilación, pero es una locura de difícil explicación porque la longitud puede variar según la espiral se contraiga o se expanda. La longitud efectiva la dará la “bota” (tiene forma de ese tipo de calzado) que está en la raqueta y su espiga. La vemos en el sector de 120º de la derecha. Está desplazada y se puede adivinar una espiga que está entre la última espira y la bota como se puede ver en las siguientes fotos:





Si alguien tiene interés le podría explicar lo que pasa en ese lugar pero es laaargo. Se aprecia cómo se ha contrapesado, rudamente, el volante a base de quitar material.
He restaurado un poco la esfera con NURAL 26.
Unas imágenes animadas de parte del proceso y al final nuestro reloj pampeano funcionando. Habrá que darle algunos toques para volverlo un poco al “tiempo”.





El gaucho me ha dado las gracias. Ha intentado arrastrarme para llevarme a un boliche pero he declinado la invitación: no me fío de la mezcla alcohol-boleadoras. De cualquier forma y casi por arte de magia, el gaucho ha sacado un bombo, que me ha entregado, y ha cogido una guitarra él, después nos hemos marcado unas chacareras añorando el norte. Yo habría preferido una samba, que no un samba.
Y con esto doy por terminado este post y casi termino, extenuado, yo: el próximo no será sobre relojería. Espero que os haya servido aunque sea para entreteneros, yo doy fe de que he estado muy, muy entretenido.

Saludos
Dédalo

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